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Perito Moreno: El glaciar más bello del mundo

Caminando sobre hielo milenario de uno de los glaciares más grandes del planeta.

El Perito Moreno es uno de los lugares más bellos e impresionantes que he visto nunca. Es fácil quedar defraudado cuando se tienen las expectativas altas antes de viajar a un sitio que llevas años anhelando visitar, pero no fue este el caso.

Hasta hace bien poco, el Perito Moreno era uno de los pocos glaciares del mundo en estado de equilibrio. Pero su popularidad como destino turístico, está claro que es gracias a lo fácil y cómodo que es verlo tan de cerca gracias a sus famosas plataformas, que te dejan a un palmo de su frente glaciar.

Estas plataformas permitían hasta hace pocos años contemplar uno de los mayores espectáculos naturales del mundo: el rompimiento del Perito Moreno, fenómeno espectacular para quienes tuvieron la suerte de vivirlo en directo, cuando el dique de hielo formado por el avance del glaciar se venía abajo por la erosión del agua.

Las últimas noticias parecen indicar que el Perito Moreno ha pasado a engrosar la larga lista de glaciares del mundo en retroceso, algo que ya se puede apreciar en un retroceso considerable del frente glaciar en fotos recientes. De hecho, el último “rompimiento” del Perito Moreno ocurrió en 2018, y a la vista de los acontecimientos, el futuro de este fenómeno es muy incierto, por decirlo de una manera algo menos pesimista.

El Perito Moreno desde los primeros miradores de las plataformas.

Las pasarelas del Perito Moreno

Aún así, sigue mereciendo absolutamente la pena visitar este coloso de hielo. Puede que el frente glaciar haya retrocedido y que el rompimiento sea poco probable en un futuro, pero el Perito Moreno sigue siendo un glaciar colosal que regala una estampa majestuosa.

La primera, desde el conocido como mirador de «los Suspiros», al salir de una curva en la carretera de acceso, ya dentro del Parque Nacional. El nombre del mirador parece sugerir que esta primera vista ya despierta suspiros de admiración, y no es para menos, porque la visión del mar de hielo a lo lejos ya impresiona.

Pero nada que ver con lo que se ve al llegar a los primeros miradores al lado del centro de visitantes, donde la vista resulta difícil de describir con palabras. Ciertamente, resulta increíble que niños y mayores puedan pasear tan cómodamente entre miradores que te dejan a un palmo del glaciar, lo suficiente para sobrecogerte con los frecuentes desprendimientos de bloques de hielo, algunos sorprendentemente grandes, que caen al agua con estruendo.

Es como si la naturaleza hubiese hecho aquí una excepción, permitiendo al ser humano ser invitado privilegiado a una exhibición soberbia de grandeza. Lo que se ve es una lengua de hielo que se extiende más allá de donde alcanza la vista, picos nevados y bosques en sus laderas, un clima cambiante a casi cada minuto, con nubes que dejan una llovizna helada para dar paso en poco tiempo a un sol abrasador. Todo alrededor del Perito Moreno es de una belleza suprema, superlativa, profundamente emocionante.

Del centro de visitantes parten cuatro senderos con los colores: verde, azul, rojo y amarillo. El itinerario central (amarillo) es el que concentra los principales miradores y es el más fácil, ya que también tiene un tramo accesible -con ascensores- para personas con problemas de movilidad. Tardas 1 hora en recorrerlo.

El itinerario del bosque (verde) te lleva por un tramo de 45 minutos, un poco más aéreo, y por tanto con vistas más altas del glaciar. Otro itinerario, el azul es más largo (hora y media) y te lleva por la cara norte del glaciar, por el canal de los témpanos, siendo quizás es el menos interesante porque te alejas bastante del glaciar, aunque hay menos gente y se disfruta de un paisaje distinto.

Por último, el itinerario inferior (rojo) es el de mayor dificultad y te lleva por la cara sur del glaciar, obteniendo vistas muy cercanas de la zona de ruptura, el impresionante fenómeno natural del que te hablaba antes.

El frente glaciar del Perito Moreno desde el sendero verde.

El Mini-Trekking

La segunda parte de la visita es aún mejor. Mucho mejor. Toca caminar sobre el mismo glaciar. Esto es lo que se conoce como Mini-Trekking, del que hay una variante más larga (y el doble de cara) llamada Big Ice. Se queda a la hora acordada con los guías en el centro de visitantes, en el caso que hayas venido aquí por tu cuenta y no con el traslado que muchos tours incluyen.

De camino al refugio Buscaini.

Un bus nos lleva al Puerto Bajo las Sombras, donde embarcaremos para navegar por unos 20 minutos por la cara sur del glaciar. Tras desembarcar en la orilla norte caminamos un sendero corto hasta el refugio Buscaini, donde se organizan los grupos y los guías nos equipan con crampones y casco, además de darnos indicaciones básicas para caminar con total seguridad por encima del hielo.

No hace falta ser un genio para adivinar lo increíble que es la experiencia de caminar sobre el hielo milenario de un coloso de la naturaleza de esta magnitud. El Mini-Trekking es absolutamente increíble, un recuerdo imborrable para toda la vida, que merece la pena hasta el último céntimo de lo que cuesta.

¿Mini-Trekking o Big Ice? Cualquiera de los dos que te permita tu presupuesto. En efecto, el Big Ice es a día de hoy muy, muy caro, pero si repito mañana mismo la experiencia pagaría sin dudarlo. La diferencia no es solo más tiempo (el Mini-Trekking es una hora y media, el Big Ice cerca de cuatro) sino de espíritu aventurero: en el Big Ice caminas más tiempo por el bosque que rodea el glaciar (créeme, vale mucho la pena) y se interna en zonas más remotas del glaciar, pudiendo ver lagunas, sumideros y cuevas. Además, los grupos son más reducidos.

La experiencia del Mini-Trekking, repito, es alucinante; simplemente es que te puede saber a poco. Si es inmensa la belleza del Perito Moreno desde las pasarelas, visto desde sus entrañas es indecible, inclasificable. Uno querría quedarse aquí todo el día echando fotos, y no solo en los pocos lugares donde los guías nos dan tiempo para hacerlo.

Los guías nos dan una pequeña «sorpresa»: dicen que podemos entrar a una cueva glaciar, algo que, en principio, solo está reservado para los grupos del Big Ice. Sospecho que es algo que dicen a todo el mundo pero que está más que planificado. En cualquier caso, tanto el Mini-Trekking como Big Ice finalizan con un rito: un brindis con whisky servido con hielo del glaciar, acompañado también de un dulce de chocolate.

Finalizado el trekking volvemos al refugio, donde nos quitamos los crampones y los cascos, tomamos un «cafecito» rápido y regresamos al barco para volver al puerto Bajo las Sombras, donde espera el bus para llevarnos de vuelta a El Calafate.

En este último trayecto me asalta una idea: hacer más pronto que tarde una expedición al Campo de Hielo Patagónico Sur, una de las últimas regiones verdaderamente salvajes del planeta. Con más de 350 kilómetros de norte a sur y unos 16.800 kilómetros cuadrados de superficie helada, repartidos entre Chile y Argentina, es la tercera mayor masa de hielo continental del mundo, solo por detrás de la Antártida y Groenlandia.

La razón de la existencia de tan monumental área de hielo en este punto de la Tierra es igualmente asombrosa: los intensos vientos de hasta 150 km que soplan desde desde el oeste recogen toda la humedad del Pacífico y se encuentran rápidamente con el obstáculo montañoso de los Andes, receta perfecta para que descarguen en forma de nieve, alimentando continuamente el campo de hielo. Con una media de 5.000 mm anuales en el campo de hielo, y de hasta 8.000 mm en los fiordos chilenos, el Campo de Hielo Patagónico Sur es una las regiones mas húmedas del planeta. Esa región, casi dejada de la mano de Dios, es la que alimenta con sus hielos perpetuos al Perito Moreno.

Navegando de vuelta al puerto Bajo las Sombras.

Por lo pronto, me conformo con lo vivido en una jornada inolvidable. Empieza a soplar un viento helado y en cubierta el frío es tremendo. Ni me he despedido del todo del Perito Moreno y a mí se me saltan las lágrimas y no precisamente por el frío: estoy echando una última mirada a uno de los lugares más bellos que he visto, y que probablemente veré, en toda mi vida.

Algunos consejos para la visita

El punto de partida de la visita al Perito Moreno es El Calafate, la ciudad más cercana al glaciar y consagrada desde hace décadas a la industria turística. Es una ciudad sin mucho a destacar más que la ingente oferta de alojamientos y actividades turísticas, casi todas ellas relativas a los glaciares cercanos. El mayor encanto de El Calafate puede decirse que es su ubicación a orillas del lago Argentino, el cual se extiende desde el mismo parque hasta la ciudad, y lleva las aguas del deshielo de, entre otros, el Perito Moreno y otros glaciares de la zona, como el Upsala y Spegazzini.

Es fácil reservar la excursión en alguna de las muchas agencias que lo venden en El Calafate, incluso directamente en los alojamientos. Tampoco tendrás problemas en reservar al momento si viajas en temporada media o baja, pero la cosa cambia en temporada alta -verano austral- época en la que las plazas se llenan rápido. De Diciembre a Febrero es aconsejable reservar el tour con tiempo.

Lo bueno de venir con la excursión organizada es que incluyen el traslado desde El Calafate y así no debes preocuparte por nada más que estar en el punto de encuentro a la hora indicada. Pero también puedes llegar al Perito Moreno en vehículo propio y sumarte luego al Mini-Trekking. De esta manera también tienes más tiempo para recorrer las pasarelas a tu aire.

Tanto si vienes con tour organizado como si vienes por libre en tu vehículo de alquiler, tendrás que parar para pagar la entrada al Parque Nacional de los Glaciares. Los más previsores pueden adquirir el pase con antelación y, de paso, asegurarse el precio, en previsión de evitar la famosa inflación que, por desgracia, sufre el país desde hace tiempo. Ya sea adquiriendo el pase en el momento o por anticipado, el gobierno argentino te da la posibilidad de poder volver a entrar al Parque con un 50% de descuento en las siguientes 48 horas a tu primera entrada; un detalle que está muy bien, teniendo en cuenta que hay otros glaciares en la zona que, probablemente, también quieras visitar.

Un último vistazo al Perito Moreno desde el ferry.

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