Un cañón de roca caliza esculpida durante millones de años, repleto de desfiladeros y paredes verticales de infarto atravesadas por el río, y algunas de las postales más icónicas del oeste americano. Bienvenidos a Zion.
La espectacularidad del lugar han acabado haciendo de este uno de los Parques Nacionales más populares de EEUU: sus 4,9 millones de visitas en 2024 le convierten en el líder de los “Mighty 5” de Utah. Aún y con todo, Zion sigue siendo un «desconocido» para los europeos, que fijamos nuestra vista preferentemente en otros parques nacionales como El Gran Cañón, Yosemite o incluso Bryce Canyon.
No cometas ese error ni te confíes a la hora de planificar la visita. El aluvión de visitantes que recibe Zion obliga a planificar su visita mejor de lo que yo hice durante mi viaje por la costa oeste de Estados Unidos, y sin duda con mucha más antelación.

Angel’s Landing y The Narrows, dos trekkings tan apasionantes como solicitados
El problema de Zion es poder hacer cualquiera de los dos trekkings más populares del Parque: The Narrows y Angel’s Landing. El tremendo interés que atrae aquí a las masas provoca que, unos trekking relativamente cómodos y fáciles de hacer se conviertan en toda una odisea por la multitud de trámites y personas a las que hay que sortear.
Angel’s Landing es el perfecto ejemplo de ello. La fiebre por hacer este trekking ha atraído una cantidad ingente de turistas, tanto que en 2022 el Servicio de Parques Nacionales de EEUU se vio obligado a establecer un cupo máximo diario de senderistas, regulado mediante un sistema de lotería. Esta lotería, además, debe hacerse con mucha antelación: para las fechas de verano -del 1 de junio al 31 de agosto- hay que registrarse del 1 al 20 abril, notificándose los resultados el 25 de ese mes. Son siete las fechas diferentes a las que puedes optar, y con un máximo de 6 personas por permiso.
Una alternativa es la lotería diaria, donde se sortean plazas el día anterior a cuando tengas prevista la visita al parque. La inscripción, tanto para el sorteo estacional como el diario, se hace en la web de recreation.gov.
Si tienes mejor suerte que yo con el sorteo diario, podrás disfrutar de un trekking del que todo el mundo habla maravillas: la ruta son unos 8 kilómetros entre ida y vuelta, con una duración de entre 4 a 5 horas, y no tiene ninguna dificultad técnica salvo en un tramo final, que es el que le ha dado tanta fama: una última ascensión por una cresta, tan empinada y estrecha que se han habilitado cadenas para asegurar el paso. La recompensa final es una vista de infarto sobre el cañón principal del río Virgin.

La alternativa para quienes no pueden hacer el trekking de Angel’s Landing no es mucho menos demandada. The Narrows es otra excursión mítica del parque, cuya singularidad reside en el hecho de que se camina sobre el lecho del río, y dependiendo de la época y del caudal que lleve puedes llegar a sumergirte hasta el pecho. El sendero se adentra por el segmento superior del Cañón del río Virgin, y a medida que el camino se adentra por el cañón este se va estrechando cada vez más por enormes paredes verticales, que van filtrando hilillos de sol y crean contrastes de luz y color espectaculares.
En una demostración absoluta de ingenuidad e inocencia, mi plan de recorrer parte de The Narrows como alternativa a Angel’s Landing se vio truncado por la marabunta de personas que visitaban el parque. Después de mis agradables visitas a Bryce Canyon y al North Rim del Gran Cañón, con poca gente y no mucha calor, aquel día en Zion se congregaron ingentes masas de personas que llenaron los parkings desde primeras horas de la mañana y congestionaron los accesos al parque, además de formar colas de varios minutos, quizás horas, para alquilar el equipo con el que hacer The Narrows con total seguridad.
Este equipo consiste en calzado apto para caminar en el agua y ropa impermeable, pues a pesar del calor el agua del río tiene una temperatura bastante baja. La necesidad de ir aprovisionado de tal manera ha hecho que en Zion y alrededores haya crecido una industria tremenda de alquiler de material con infinidad de tiendas y puestos donde poder alquilarlo, y aún así aquel día, de tantos visitantes que había, estaban todos colapsados. Las colas para alquilar el material, el altísimo precio del alquiler del mismo, y las dificultades para dejar el coche en los parkings que hay dentro del parque me hicieron desistir de hacer The Narrows. Había que buscar otro plan alternativo, y rápido.
Sorteando las masas: otros lugares menos frecuentados del parque
Zion es tan bello y espectacular que, por fortuna, cualquier plan alternativo vale igualmente la pena. Sabía que el parque tiene un tramo de carretera que se puede recorrer en coche: la Zion-Mount Carmel Highway. Terminada de construir en 1930, esta carretera de 25 millas (40 km) fue incluida en el registro de lugares históricos de Estados Unidos. Fue incluida con toda justicia, porque el paisaje es increíblemente bonito y singular, moteado de curiosas formaciones rocosas moldeadas por siglos de erosión del viento, la lluvia y la nieve.
Esta carretera supone también un buen aperitivo de Zion, sobre todo si entras al parque por su entrada este: el paisaje va ganando espectacularidad de forma progresiva hasta el estrecho túnel de Zion-Mount Carmel, donde la carretera se convierte en un carril de un único sentido y se regula el paso de los vehículos. Al otro lado, nada más cruzarlo, te encuentras ya en el cañón de Zion y un paisaje increíble se abre ante tus ojos. De aquí y hasta el centro de visitantes la carretera va descendiendo en continuas eses, con múltiples recodos donde poder hacer una parada.

Justo antes del túnel (o después, si es que haces la ruta en dirección este) hay un lugar que mucha gente obvia pero que es uno de esos lugares con un ratio esfuerzo-recompensa difíciles de creer: el mirador de Canyon Overlook. Un pequeño parking permite dejar el coche y empezar una caminata corta, que no llega ni al kilómetro, y que te lleva al borde del precipicio justo por encima del Great Arch, desde donde tienes unas vistas épicas de esta parte del cañón de Zion.
La otra carretera escénica del Parque Nacional, ya dentro del cañón de Zion, está cortada al acceso rodado la mayor parte del año -de febrero a noviembre- y solo pueden transitar por ella los autobuses del parque. Estos autobuses gratuitos recorren el cañón de arriba a abajo, deteniéndose en las 9 paradas que hay en puntos estratégicos y lugares interesantes que ver del parque, por ejemplo, la de los Court of the Patriarchs, la parada que da inicio al sendero de las Emerald Pools -tres piscinas naturales alimentadas por varias cascadas y ubicadas a distintas alturas, cuya ruta de 4Km las rodea de forma circular- y la parada The Grotto, que es donde bajan quienes hacen Angel’s Landing.
La última parada que hace el bus es la de Temple of Sinawava, de donde arranca el sendero de The Narrows. Tras finalizar la caminata por The Narrows puedes coger el autobús para volver al centro de visitantes. En el camino de bajada, el autobús hace dos paradas adicionales: una en Big Bend y otra mucho más adelante, en el Canyon Junction, lugar donde confluyen la carretera escénica del cañón Zion con la de Mount Carmel.

Vale la pena bajarse en Canyon Junction Bridge, donde hay una de las imágenes icónicas de Zion, con una estampa bellísima del río Virgin y las Watchman Mountain de fondo. Aunque es un spot famoso entre fotógrafos no me encuentro a más que un compañero en el lugar. La belleza de la estampa al atardecer es tremenda, inaudita. Pienso para mis adentros: ¿Si lugares tan accesibles del parque son así de bellos, cómo deben ser los más remotos?
El día se acaba pero aún da tiempo de echar unas cuantas fotos más. Otro spot, que no se suele mencionar en las guías pero que bien vale la pena, se encuentra detrás del Human History Museum. Además de visitar el museo quizás quieras hacer como yo y fotografiar las Towers of the Virgin, de las cuales se tiene una fantástica estampa justo detrás del edificio del museo. Este suele ser un punto conocido por fotógrafos, pero no por turistas, y me sorprendo al estar aquí un largo rato en absoluta soledad, un contraste extraordinario respecto a lo experimentado por la mañana y que da colofón a una jornada en un Parque Nacional de extraordinaria belleza, al que me prometo regresar algún día con más tiempo, mejor planificación y, probablemente, dedicándole varios días para recorrerlo a fondo.







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