Sennheiser HDB 630: Análisis

Es muy posible que estos sean los auriculares de viaje definitivos.

A finales de 2025 Sennheiser anunciaba el lanzamiento de los primeros auriculares inalámbricos, con cancelación de ruido, y por este precio, en ofrecer una calidad de audio para audiófilos. Tras haberlos probado durante varios meses puedo confirmarlo: su calidad de sonido es fantástica, increíblemente buena. ¿Son estos los auriculares definitivos para llevarte de viaje?

Terreno audiófilo: sonido impresionante allí donde vayas

Si por algo se han caracterizado todo este tiempo este tipo de auriculares es por ofrecer una gran versatilidad y movilidad, poder escuchar música donde sea y hacerlo, además, reduciendo el ruido externo gracias a la cancelación de ruido activa. Pero nunca han sido (salvo alguna honrosa y cara excepción) auriculares que destaquen por una gran calidad de sonido.

Los Sennheiser HDB 630 rompen esa tendencia desplegando una calidad sonora muy superior a lo habitual en estos auriculares. En las primeras escuchas sorprenden con lo que considero el sello distintivo del sonido de estos auriculares: la calidez y naturalidad de sus medios. Las voces suenan absolutamente increíbles, cercanas y llenas de matices, al igual que los instrumentos, que tienen una claridad y separación que no vas a encontrar en ningún otro auricular de este tipo y precio.

Pertenecientes a la mítica serie HD600, los HDB 630 tienen exactamente el sound signature que ha hecho famosa a esa gama de Sennheiser: un grave limpio, controlado y con una excelente extensión, pero sin esa pegada exagerada que encontramos en muchos auriculares comerciales; y unos agudos con mucha extensión y detalle, con la energía suficiente para proporcionar sensación de aire, pero sin caer en esa “chispa” artificial que en otros auriculares provoca un sonido excesivamente brillante o sibilante.

El resultado es, en definitiva, un sonido claro, limpio, natural y equilibrado, exactamente el tipo de sonido que uno espera de unos auriculares dirigidos a un público audiófilo o muy exigente con el sonido. El único punto en el que algunos pueden encontrar algún motivo de discordia es precisamente esa ausencia de una pegada exagerada en el grave, la típica de ese perfil en V tan habitual en los auriculares más comerciales, en los que se suben artificialmente los graves y los agudos a costa de ahogar los medios.

No sonroja usar con ellos el término alta fidelidad: las frecuencias suenan exactamente como deben, sin exageraciones de ningún tipo. Es un perfil que se ajusta casi al milímetro a la famosa curva Harman, es decir, entramos en terreno puramente audiófilo.

Aunque el grave no busque impresionarte con un golpe descomunal, sí tiene una profundidad y una resonancia extraordinarias. Es especialmente evidente con las baterías, la percusión y los bajos, donde las notas más graves tienen un cuerpo y una extensión que hacen que los instrumentos parezcan mucho más reales y físicos. No es tanto un grave que te golpea como un grave que se siente y se extiende hacia el fondo, envolvente y extremadamente agradable; un sonido “en capas” que le da una nueva dimensión a la música.

Es un despliegue de graves tan distinto a los acostumbrado que hay quien, incluso, lo ha tachado de aburrido o plano, precisamente por no tener ese impacto al que muchos están acostumbrados después de años y años de escuchar música con auriculares infames. Pero me atrevo a afirmar que bastarán solo unas pocas horas de escucha, con variados géneros de música, para apreciar lo que proporcionan estos HDB 630, y cuando lo hagas será imposible mirar atrás.

Además, tienen la virtud de ser extremadamente personalizables en su perfil de sonido, gracias a su ecualizador paramétrico de 5 bandas con el que puedes ajustar el sonido con muchísima más amplitud y precisión que los habituales ecualizadores gráficos que suelen tener este tipo de auriculares, aunque si te soy sincero, el sonido por defecto me ha parecido tan bueno que no he vuelto a tocar el ecualizador desde la primera vez que los usé.

Otra opción más que hallarás en la app Smart Control de Sennheiser es el ajuste de Crossfeed, modo que mezcla los canales izquierdo y derecho para reducir la separación estéreo para una escucha más relajada y que puede ir bien, sobre todo, para algunos discos antiguos en los que se abusaba de esta separación. De todas formas, y como digo, el sonido que despliegan los HDB 630 por defecto es tan bueno que no me ha hecho falta trastear mucho con estos ajustes de la app.

Y aún pueden sonar mejor: BTD700 y USB-C

Otro punto fuerte de estos HDB 630 es el dongle BTD700 que viene incluido, un diminuto stick USB (conexión USB-C) que se conecta a los auriculares transmitiendo audio wireless de alta definición. Hasta el momento, el dongle siempre ha transmitido en aptX Adaptive, aunque supuestamente soporta también aptX Lossless. En cualquier caso poco importa, pues las diferencias entre ambos son insignificantes.

Lo realmente importante es que me permite escuchar audio desde mi portátil Windows en formato de alta resolución, cosa que sería imposible sin el dongle por las absurdas limitaciones de códecs de Windows. Debo decir, además, que la diferencia en calidad respecto a SBC o AAC se nota, si bien es cierto que también aumenta la latencia, lo que no es bueno si piensas usarlos para películas o juegos.

Una manera de reducir toda latencia y disfrutar de un sonido de aún mayor calidad es usando la conexión USB-C. Esta es la única conexión física con la que cuentan estos auriculares, ya que no tienen entrada auxiliar y no pueden usarse de forma pasiva. Conectados por USB-C, tanto al PC como al móvil, la señal es sin pérdida, de 24 bits y 96 khz, la mejor calidad posible. Esta conexión solo presenta un inconveniente, y es que carga siempre la batería de los auriculares, lo que plantea una preocupación obvia sobre la salud de la batería a largo plazo al aumentar de forma absurda el número de ciclos de carga.

Obviamente no son unos auriculares que se hayan fabricado pensando en usarlos de esa manera, y el USB-C es más que nada una conexión alternativa para cuando no podamos usar el Bluetooth. Lo cierto es que la duración de la batería es enorme, con cerca de 60 horas de autonomía, lo cual es, sin duda, perfecto para viajes largos.

La contrapartida: no tan buenos cancelando ruido y con algunos pequeños bugs (aún) sin corregir

Como no todo puede ser perfecto, apunto aquí lo menos bueno de estos auriculares. Lo que más me ha molestado en estos meses de uso son algunos problemas de conexión momentáneos, en los que he sufrido cortes si había muchos dispositivos Bluetooth cerca o si el portátil tenía muchas tareas ejecutándose a la vez, cosa que parecía afectar a la estabilidad de la señal emitida por el BTD700.

Los gestos para controlar el volumen o el paso de canciones tampoco funcionan fetén. Es bastante frecuente que tras muchas horas de escucha, en algún momento la función de los gestos deja de funcionar. La solución es entrar a la app de Senhheiser y reiniciar el control por gestos, pero es obvio que esto no es ideal y se trata de un bug que Sennheiser aún no ha corregido en ninguna de las actualizaciones de firmware.

Otro aspecto que se ha criticado de los HDB 630 es que no son tan buenos como los Sony o Bose en lo que respecta a cancelación de ruido. Efectivamente, tras haber sido poseedor de unos Sony WH-1000XM3 confirmo que los HDB 630 salen perdiendo en este apartado, aunque tampoco diría que son malos: cancelan razonablemente bien el ruido externo en ambientes ruidosos pero no tan bien como auriculares de esas otras marcas que menciono.

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